La mayor parte de la literatura que valida un reloj contra una banda de pecho prueba correr y andar en bicicleta — actividades cíclicas, con la muñeca yendo y viniendo en el mismo patrón en cada zancada. La musculación es otra cosa: la muñeca gira, se detiene, recibe impacto, y cada ejercicio mueve el brazo de una forma distinta. Dos estudios ponen a prueba específicamente el entrenamiento de fuerza contra una banda de pecho de referencia, y juntos muestran un patrón más específico — y más útil para quien levanta peso — que la idea suelta de que "los wearables son precisos" o "los wearables no sirven".
Lo que la muñeca mide bien: frecuencia cardíaca, en la mayor parte del entrenamiento
Hajj-Boutros y colegas (2023), en European Journal of Sport Science, pusieron a prueba el Apple Watch 6, el Polar Vantage V y el Fitbit Sense contra una banda de pecho Polar H10 en 60 adultos jóvenes sanos (30 hombres, 30 mujeres), en una sesión que pasaba por sentarse, caminar, correr, pedalear y entrenamiento de fuerza. En el tramo de entrenamiento de fuerza específicamente, el Apple Watch tuvo una correlación de 0,98 con la banda de pecho, un coeficiente de variación de 2,3% y un sesgo medio de apenas 1,3 latidos por minuto — con la muñeca oscilando entre 6,9 latidos por debajo y 4,3 por encima de la banda en los casos más discrepantes. En una serie común de musculación, esa es una diferencia lo bastante pequeña como para no confundir una zona de esfuerzo con otra.
Pero la exactitud cambia de un ejercicio a otro
Støve y Hansen (2022), en Journal of Sports Sciences, pusieron a prueba exactamente los movimientos que le interesan a quien levanta peso: 29 personas (16 mujeres, de 19 a 37 años) hicieron sentadilla libre, peso muerto, curl con press de hombro, remo en polea sentado y burpee, todos contra la misma banda Polar H10. En la sentadilla, el peso muerto y el remo — movimientos en los que la muñeca queda relativamente quieta o describe un arco estable — la concordancia con la banda fue alta. En el curl con press de hombro y el burpee — donde la muñeca gira y recibe impacto — la concordancia cayó a moderada o baja.
Lo que mide mal: la caloría
En el mismo estudio de Hajj-Boutros, mientras la frecuencia cardíaca del Apple Watch acertaba con un CV de 2,3%, el gasto calórico del mismo reloj — y de los otros dos probados — tuvo un CV de entre 13% y 30% contra un calorímetro indirecto de referencia. La caloría no es algo que el sensor mida directamente: es una estimación que multiplica la frecuencia cardíaca leída, una suposición del algoritmo sobre el consumo de oxígeno, y el peso corporal que alguien escribió una vez — cada paso carga su propio error, y los errores se suman. El número de calorías que aparece al final del entrenamiento es el peor número del reloj, y justamente el que más llama la atención en la pantalla.
Qué cambia cuando el registro pasa del bolsillo a la muñeca
La muñeca no sustituye lo que queda anotado a mano — carga, repetición, PSE. Suma una señal más: el esfuerzo, visto a través de la frecuencia cardíaca, de forma continua y sin exigir otro toque en la pantalla. En PulsoGym, la frecuencia cardíaca media y máxima de los entrenamientos grabados por el Apple Watch entra a través de la conexión con Apple Salud, junto a la frecuencia de reposo y la variabilidad cardíaca en la tarjeta de recuperación — un complemento a lo que la persona ya registra, no lo que lo sustituye. El reloj no sabe cuánto peso había en la barra; eso sigue siendo lo que alguien escribe.